“Hacerte” consciente… es el primer paso

Durante una sesión de coaching reciente me he dado cuenta del poder del “mindfulness”. Es un concepto sencillo, fácil de explicar y, sin embargo, muy potente. Así que vuelvo a hablar sobre el concepto de la “conciencia plena” y del “estar aquí y ahora”.

En muchas ocasiones me doy cuenta que no estoy aquí ni ahora. Estoy pensando en qué pasará si… o en lo que tengo que hacer mañana mientras hago otra cosa. O en que tengo muchas cosas que hacer antes de vacaciones. Y en vez de hacerlas, me preocupo por no tener tiempo de hacerlas. Esto mismo le pasa a mucha gente. Siempre piensan en el mañana, o en el ayer.

Lo peor es cuando notas que esa persona que tienes delante, ni está aquí contigo, ni está ahora contigo. “Físicamente” sí, pero en realidad, sabes que su mente está en otro lugar…

Y se olvidan del “ahora”. Qué importante es entender en cada momento qué te pasa y cómo te sientes. Muchas veces, sólo con la conciencia “plena” es suficiente. “Notar” que un comentario te ha afectado. Sentirte bien el momento que haces algo bien. Entender qué te afecta. Todo esto te ayuda a entenderte mejor y a vivir con mayor conciencia.

Saber que estás con todo tu ser en cada cosa que haces.

Lo mismo en cualquier situación… ¿qué pasaría si dedicaras toda tu atención a cada momento que vives?

Os invito a reflexionar sobre esto y, sobre todo, a sentir…

¿Cuánta “felicidad” puedes “resistir”?

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Puede sonar raro… y lo es. Hace unos días, participé en un seminario. Y uno de los temas que nos plantearon fue… “cuánta felicidad eres capaz de imaginarte para ti” (de hecho era algo así como “how much pleasure can you accept?”). Una gran pregunta. Un poco extraña. Porque, se supone, que no deberíamos tener límites para imaginarnos cosas buenas que nos pasen a nosotros… ¿o sí?

Pues es más difícil de lo que pensaba. De repente, me di cuenta que no lo había pensado nunca de esta forma. Es decir… si todo fuera según quieres, de verdad, según tus verdaderos deseos… ¿qué tendría que pasar? ¿cuántas alegrías te gustaría tener en tu vida? ¿qué te falta?. Y el siguiente paso es entender qué te estás perdiendo por no pensar de esta forma… ni siquiera imaginando que esto puede ser una posibilidad para ti.

Sonaba algo raro porque lo cierto es que, en general, creo que “nos conformamos” con lo que tenemos. Una vida interesante, una familia contenta, salud, algo con lo que ganarnos la vida disfrutando, a ser posible… y si no, al menos tenemos lo demás. Parece que “no podemos quejarnos por nada”… ni procede. Porque siempre hay gente peor, gente en el paro, personas con problemas de salud, … etc.

Pero, ¿qué pasaría si el planteamiento fuera al revés?. Primero, pensando en cuántas cosas geniales eres capaz de asumir… ¿cambiarías algo? ¿qué te haría extremadamente feliz que no tienes ahora?.

Os animo a pensarlo…!

 

¿Quieres controlar tus #emociones?

Esta demanda es una de las demandas más habituales que me hacen mis coachees. Me piden que les ayude a controlar emociones, porque, según me cuentan, las emociones parece que no siguen un determinado patrón y no saben cómo reprimirlas o mitigarlas. Una demanda interesante.

Interesante porque, las emociones, no se pueden “dejar de sentir”. Es un tema físico, se conecta una parte del cerebro y… ves a alguien y “te emocionas”. Aunque no quieras. Recuerdas a tu jefe, y sientes rabia. Tienes a tu primer hijo en brazos, y lloras de felicidad. La emoción brota, sin que tú puedas hacer nada. Y es bonito que sea así… es decir, las emociones no pueden no sentirse ni controlarse: las sientes así, aunque no quieras o aunque te propongas que, la siguiente vez que veas esa persona “no vas a sentir nada por ella”… seguro que sabéis a qué me refiero.

¿Está todo perdido en control de emociones, pues? La respuesta es no. Con inteligencia emocional puedes ser capaz de “gestionar mejor” estas emociones… canalizar la emoción y gestionarla para que juegue a tu favor. Por otro lado, aplicando el “mindfulness”, de lo que se trata, muchas veces, es de reconocer esa emoción. Es muy interesante ver cómo, para muchas personas, el simple hecho de “observar una emoción” ya sirve de mucho. Sentir, sin juzgar, simplemente haciéndote consciente de que la emoción está ahí… diciéndote: “ahora siento rabia, claro, ya lo entiendo, porque estoy recordando esto…” o cualquier argumento que sirva para hacerte más consciente de lo que te pasa a nivel emocional.

Por tanto, olvídate de controlar tus emociones. Las emociones fluyen, no importa lo que hagas. Lo importante es canalizarlas, hacerte consciente y observarlas. Intentar utilizar esa energía de la emoción para una finalidad que sea positiva para ti.

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Superando el “duelo laboral”

Ya son varios de mis amigos los que desafortunadamente se han quedado sin trabajo y, lo primero que les digo es… “stop!”. Antes de empezar a buscar un nuevo reto profesional hay que dedicar un determinado tiempo a superar el “duelo”…

Tengo un amigo que fue despedido un martes. No se lo esperaba. Llegó a la empresa y encima de su mesa se encontró una nota para que fuera a hablar con el Jefe de Personal, que le dio directamente la noticia, la carta y las gracias. Se fue “aturdido”. Por supuesto que cuando llegó a casa sufrió el bajón… estuvo varios días muy muy triste. Decía que no podía ser cierto lo que le estaba pasando… que “esto” no se lo podían hacer “a él”… un tiempo de negatividad y de no aceptación de lo sucedido. Después, una vez aceptado, llegó la ira. En la empresa son todos malos… me han engañado. Han ido a por mí. Los odio, me han quitado mi rutina y mi trabajo…

Y, después de un par de conversaciones con amigos que intentan ayudar, te pones a buscar empleo… habían pasado sólo 10 días. Entrevista tras entrevista. Cada vez que sale el tema del último trabajo, se te “enciende la sangre” y la cara. Lo notas, te sientes nervioso, sientes el odio en tus venas… de hecho, estás haciendo un ejercicio de autocontrol pero… tu emoción te puede, se te nota. Y, además, con tanto odio hacia tu empresa, cuentas la verdad, que “te han engañado” y que te arrepientes de haber trabajado allí. Además, añades algún comentario de tu último jefe, el que gestionó “tu despido a tus espaldas”… Y con todo esto, sigues haciendo entrevistas una tras otra…

Si todavía sientes que estás en la fase de “duelo”, espera un poco. Date tiempo. Escúchate y mira en tu interior… valórate de nuevo. Acuérdate que no te han rechazado “a ti”, sino “a lo que hacías en un determinado trabajo”… tú como persona, eres muchísimo más que eso. Cuando sientas que has superado el duelo y que puedes contar la experiencia y vuelves a tener ilusión, empieza a buscar trabajo.

No antes.

¡Date tiempo y escúchate!

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