Cambiar de #carrera… ¿misión imposible?

Llevo algunos meses ya trabajando en el tema de cambios de carrera. Cambios de sector, cambios de función… y en pensar las claves que hacen que este cambio sea posible. En el camino también, he contribuido a algunos cambios y, de hecho, yo misma he cambiado varias veces de función, de sector, … Entonces, ¿por qué es un tema que a muchos les parece misión imposible?

  1. Muchos profesionales se imaginan que, para cambiar de carrera, “basta” con enviar tu CV a un puesto totalmente distinto al que hacías y esperar. Esperar a que “alguien” vea en ti aquello que no muestra tu CV. Esto es, obviamente, imposible.
  2. Otros directivos piensan que las carreras son lineales, es decir, que todas las empresas buscan directivos de su mismo sector y que vengan con experiencia de la misma función. Seguro que cuando leéis estas líneas ya os vienen ejemplos de amigos que han cambiado de sector y/o función, ¿no?
  3. Muchos se dicen a sí mismos que cambiar de carrera va a ser imposible… y entonces, parten con la idea que va a ser imposible. Y, por tanto, ¡seguramente lo es!

Yo estoy convencida que cambiar de carrera en casi todos los casos ES POSIBLE. Se necesita determinación, pasión y concreción. Pensar en un plan, e ir a por ello.

Pero… ¿Cómo convences a alguien que “sabes” y “puedes” hacer algo que no has hecho antes?

Empecemos por el SABER hacer algo:

  • “Sabes” hacer algo cuando demuestras que tienes las capacidades para hacerlo. En determinados puestos, conoces la parte técnica si “la estudias”… y esto tiene poco que ver con el puesto (puedes aprender online en casa). En otros casos, puedes “saber” algo si entiendes del sector, hablas con personas del sector que te cuentan “de qué va el puesto en cuestión” y con esto, puede ser suficiente para que alguien confíe en ti.

Y… ¿cómo demuestras que PUEDES hacer algo?

  • Demostrando que has hecho cosas “parecidas” en el pasado. Y, para esto, necesitas hablar de las “habilidades transferibles” y de proyectos similares que hayas llevado a cabo, aunque sean desde otra función o sector. Por ejemplo, un responsable de logística y un responsable de marketing (por poner un ejemplo bastante extremo) pueden haber hecho cosas “parecidas” cuando negociaban con un proveedor. O pueden haber analizado “costes” desde distintas perspectivas. Estos ejemplos son muy útiles para alguien que te escuche, tienes que tenerlos identificados
  • Hablando de tu pasión y determinación también consigues que alguien crea en ti para hacer algo. ¡Habla del por qué esto encaja en tu historia personal!

Evidentemente hay sectores / funciones más abiertos a estos cambios. La clave, sin embargo, es hablar con profesionales de estos sectores y funciones poner en valor tu perfil, más allá de tus etiquetas pasadas. 

No envíes tu CV a una posición abierta si quieres cambiar de carrera… es difícil superar la criba curricular! Necesitas poder contar tu historia y tu motivación por el cambio y, para esto, sólo puedes hacerlo a través del networking

 

En #entrevista muy importante: Nunca hables de tu #sueldo

Ésta es una pregunta que recibido mucho últimamente. ¿Cómo responder a la pregunta sobre las expectativas salariales? Realmente, suele ser una de las primeras preguntas que te hacen cuando empiezas un proceso. Incluso alguien que no te conoce de nada, encuentra tu perfil en LinkedIn y te pregunta por tus expectativas.

Nunca des un número en una entrevista. Y cuando digo nunca es… “nunca”.

Hay candidatos que se equivocan y se descalifican por estar “sobrepagados” o tener expectativas demasiado altas. Otros se descalifican por ser demasiado “juniors” o tener expectativas demasiado bajas. Por tanto, no caigas en el error y nunca digas nada sobre tu salario.

Algunos temas a tener en cuenta:

  1. Nunca digas un número… aunque los consultores de selección van a insistir. Pero entonces, ¿cuánto cobras ahora?, ¿me puedes dar una cifra? ¿cuáles son tus pretensiones económicas?… Intenta siempre salir con una frase como “aceptaré un sueldo en línea con el nivel de responsabilidad del puesto”. O “me muevo por un proyecto, si me gusta lo que proponéis estoy seguro que estaremos de acuerdo en las condiciones”.
  2. A pesar de que hayas podido haber entrenado o que, después de este post, ya sepas que nunca debes decir un número, suelen insistir más. “Bueno, entonces.. dame un rango”. En este caso, sugiero dar una respuesta. De nada sirve seguir evitando la respuesta. La respuesta correcta sería algo como 10.000 euros más que tu mínimo salario “de verdad” y 20.000 euros más. O sea, que si quieres cobrar 40.000€ como mínimo, di que tu rango va de 50.000€ a 70.000€.
  3. Una forma de tratar este tema algo más “avanzado” es la siguiente. Te conviertes tú en el que pregunta y entonces, después de pasar la fase 1, le haces la siguiente pregunta al consultor: “Igual me podrías decir tú qué rango estáis considerando para el puesto y así veré si me puede interesar”. De esta forma, pasas el “problema” a la otra persona y le pones en un aprieto si no quiere/puede responder.

Lo más importante a tener en cuenta es que tu sueldo va en línea con tu nivel de responsabilidad. Sé razonable. Las empresas también lo serán con sus ofertas. Y si, por cualquier motivo, sientes que te están valorando muy por debajo de lo que “tú vales” piensa si puede ser debido a que te están ofreciendo un puesto con menor responsabilidad de lo que esperas.

Business Graph with arrow and coins showing profits and gains

Decide antes que decidan…

Jose tenía una trayectoria excelente. Había trabajado en distintos países, siempre para la misma multinacional. De hecho, su carrera profesional siempre había sido impecable, cada vez más responsabilidad, más impacto en la organización y, por supuesto, mejores condiciones económicas. En el último puesto, y después de más de 15 años en la empresa, topó con un jefe de “otro estilo”. Su último jefe, era receloso de su equipo. No le gustaba tener a gente que tomara mejores decisiones que él, y menos sin consultarle. Esto empezó a molestar a Raúl. Sus reuniones de seguimiento de objetivos eran nefastas. Raúl con su listado de todas las cosas que había sido capaz de organizar él solo, su jefe diciéndole que todo debía pasar bajo su control… no se entendían. En ese momento, Raúl estaba “perdido”… ¿cómo puede ser, después de tantos años en esta misma organización, que ahora no entienda cómo se hace el trabajo?

Buscó ayuda de un “coach”… y después, de un psicólogo. Estaba mal. Cada vez peor. No paraba de recibir alabanzas de sus compañeros, personas con quien trabajaba en los países… y reproches de su interlocutor director, y jefe jerárquico. A raíz de todo esto se empezó a plantear salir de esa empresa… quizás buscar otro empleo… pero claro, está “la crisis”, y él “estaba hecho en esa empresa”… y, además, ¿qué podría hacer si no es allí? “Igual no sé hacer otra cosa y, además, aquí tengo el camino asegurado, después de tantos años… tengo buenos contactos en la empresa, todos me adoran…”. Se planteó un cambio de sector: “No, no puedo hacer eso, yo soy del sector alimentación, ahora ya no puedo cambiar”. Y decidió, a pesar de su agonía, seguir apostando fuerte por su puesto. Dejándose la piel en cada proyecto, viajando a donde le pidieran sin rechistar y trabajando como siempre, dando su “vida” por cada día laboral en la empresa.

Un día, llegó a la empresa y le llamaron de RRHH. Le entregaron una carta. Le pidieron entregar su ordenador, su móvil y su coche.

Decide. O decidirán.

 

 

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