En la #entrevista: ¿Honestidad o transparencia?

lindsay_lohan_shhh____wallpaper_by_lionarea86-d4n926pÉsta es una pregunta que recientemente aparece en algunas conversaciones sobre cómo llevar a cabo un proceso de selección. ¿Se trata de ser “honesto” o de ser transparente?

Pienso que, sin duda, la honestidad y la sinceridad es algo que nunca hay que perder en una entrevista. Estoy segura que muchos de mis colegas que se dedican a la selección de talento, en cuanto “cazan” una mentira, descartan directamente al candidato. No puedes confiar en alguien si te miente en una entrevista o si se inventa títulos o puestos o referencias. Por tanto, mi apuesta y recomendación es siempre ser genuino, auténtico, y jamás faltar a la verdad.

Pero…

Pero…

No te pases de transparencia! Hay candidatos, que son demasiado “transparentes”. No hay secretos en su discurso. Historias demasiado personales (se separaron de su novia, por eso se fueron del trabajo, se enfadaron con su jefe, y en una rabieta decidieron presentar su dimisión, en su empresa había gente que robaba y por tanto se fueron…) deberían ser ignoradas de un proceso de selección. Cuando un responsable de selección escucha estas historias, siente a la vez curiosidad y rechazo. Curiosidad, por conocer más detalles y entender hasta qué punto el candidato estuvo involucrado. Rechazo porque seguramente, no quiere tener que oír estas historias durante un proceso de selección.

Por tanto, sé honesto, al 200%. Nunca inventes nada.

Y además, adecua tu discurso en función de lo que quiere oír tu interlocutor. Utiliza tu inteligencia emocional para saber cómo puedes conectar con él y causar una buena impresión… destacando aquéllas cosas positivas de tu curriculum. Por tanto, no necesitas ser tan transparente.

Honestidad, sinceridad, sí siempre. Transparencia… sólo a veces.

“La MANI-que todo lo-CURA”… olvídate de ser superwoman

Seguro que lo que os voy a contar os sonará…

Sonia se levanta cada día antes de las 7. Normalmente después de haber dormido como mucho cinco horas seguidas. Se ducha rápido y se viste con la ropa que ya había preparado la noche anterior. No enciende ni la luz del dormitorio, para no despertar a nadie. Cuando acaba de ducharse, coge todos sus bártulos y se va a la cocina sigilosamente. Echa un vistazo rápido a sus pequeños, que duermen plácidamente.

Desayuna sus cereales Kellogg’s y fruta. Mientras desayuna, le deja una nota a la chica. Le dice lo que tienen que comer los niños. Le cuenta si tiene que darles alguna medicina. Que la noche ha ido bien o mal. Que se acuerde de la ropa, que necesitan no-sé-qué producto en casa,… vaya, lo del día a día del hogar.

A las 7.30 está lista para salir. La mitad de los días no sale hasta las 8… porque alguno de los pequeños se ha despertado. Cambia pañales, da biberones y mimos… hasta que por fin se puede ir.

Llega al trabajo a las 8 o 8.30, depende de lo que haya pasado después de los cereales. Y se pone a tope con sus responsabilidades diarias laborales. A media mañana, recuerda que tiene que pedir cita para la vacuna de su hijo “2”. Lo hace. Sigue trabajando. A medio día llama a casa, para ver que todo está OK. Se entera de cómo han comido y qué hacen. Por la tarde, se acuerda que hay que empezar a mirar coles para el hijo “1”. Pide citas. Sigue trabajando.

Sonia sale de trabajar a las 7 y la verdad es que… ¡estás agotada!. Ha sido un día duro. Tienes que llegar a casa, ponerte con los baños, las cenas… y… en ese momento decides algo…¿ Y SI ME HAGO LA MANICURA?

Aparcas tu “subconsciente”, que te dice que tienes una responsabilidad familiar y te vas. Y allí estás, dejándote mimar, alimentando tu espíritu. Desconectas de la realidad. Una chica estupenda te cuenta cosas triviales.

Woman in nail salon receiving manicure

Y eres feliz.

Y sales de allí renovada, con una sonrisa. Empiezas a correr… ¡llegas tarde a casa! Pero no pasa nada…

Queridas “superwomans”… ¿a que nos sienta bien la manicura?

¿Por dónde empezar a escribir un CV?

Aunque confío mucho más en el networking que en un CV y un proceso de selección “típico”, es importante dedicarle un tiempo a tu CV. Al final, siempre hay alguien que te pide tu curriculum y, en este caso: ¿por dónde empezar?

Siempre digo que un curriculum se empieza a escribir con un bolígrafo y una hoja en blanco. Es mejor olvidarse de versiones antiguas… especialmente si estás pensando en cambiar de carrera o renovar tu perfil profesional. Intentar borrar líneas, adaptarlas, disminuir formatos… no siempre es lo mejor. Por tanto, recomiendo hacer borrón y cuenta nueva, y empezar de cero.

Empezamos con una hoja en blanco, hazte una lista de tus experiencias y luego, piensa en lo que has aprendido de cada una de ellas. Ordena tus ideas enfocadas en tu próximo objetivo profesional. Te darás cuenta que hay cosas que vale la pena destacar y otras que no… Lo mismo con tu formación. Destaca aquellas cosas que has estudiado que añaden valor a ti como profesional. Olvídate de otras cosas que has estudiado que ahora mismo no son relevantes.

Por tanto, si estás pensando en rehacer tu curriculum… no te sientes delante del ordenador. No reedites un viejo CV que has utilizado en el pasado. Empieza de cero. Valora de nuevo todo lo que has hecho y cómo lo vas a explicar.

escribirSeguro que así tienes un buen resultado!

6 pautas para hacer seguimiento en la #entrevista de selección

Hoy he decidido adaptar un post que publiqué hace un tiempo sobre el “seguimiento” que hay que hacer durante un proceso de selección, especialmente en el momento de haber sido seleccionados para la entrevista.

Veamos distintos CASOS:

1. Tienes una entrevista en una consultora de selección. Pasado uno o dos días después de la entrevista, envía un email o haz una llamada para interesarte por el proceso (previamente, acuérdate de pedir la tarjeta de la persona que te ha entrevistado).

2. Tienes una entrevista en una empresa “final”, la que te va a contratar. Pasado un día, envía un email a la persona que te recibió agradeciendo su tiempo y la entrevista. Dile también que te ha gustado de primera mano conocer el proyecto, que te resulta interesante. Haz que se acuerden de ti. Durante esta entrevista, acuérdate de preguntar “cuándo es aconsejable volverte a poner en contacto para pedir feedback”. Ellos te dirán.

3. Pasado este tiempo que “ellos” te han dicho, vuélvete a poner en contacto. Escribe tu email a la persona que te dijo cuándo les podrías contactar de nuevo. Pregúntale por el proceso y reitérale tu interés por el puesto y que todavía guardas buen recuerdo de la entrevista y que te encanta el proyecto y que te gustaría seguir avanzando en el proceso.

4. Si pasados dos días de escribir este email no te han contestado, LLAMA a la persona que te dio la tarjeta. Cuando se ponga al teléfono, dile que la llamas porque, COMO TE DIJO, ya ha pasado el tiempo que te indicó, a partir del cual ya puedes hacer seguimiento. Dile que no pretendes molestar, pero que te interesa mucho el puesto y que estás siguiendo sus indicaciones en cuanto al seguimiento adecuado que hay que hacer.

5. Si no consigues hablar con esta persona, sigue insistiendo. Llama una vez más. Si no consigues que se ponga, envíale otro email pasado una semana. Dile que estás intentando ponerte en contacto porque ya ha pasado una semana más del tiempo “prudencial” que te indicó.

6. Después de un par de semanas más, envía de nuevo un email. Si no te contestan, olvídate del proceso. Está claro que ellos saben ya que estás interesado, que estás haciendo buen seguimiento y, si les interesas como candidato, sabrán que estás “allí”.

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