Reconocimiento sin conocimiento

Y llegó el día esperado. Le habían anunciado que ese día vendría el Director General, y estaría presente en la reunión de final de año. Mi amiga Sonia estaba emocionada porque sabía que tendría su momento. Había tenido un mal año. Bueno… “mal” año porque ella lo llamaba así, pero a base de esfuerzo, sudor y lágrimas, lo había conseguido sacar adelante. Sonia llevaba 5 meses trabajando a tope. La habían hecho responsable de un nuevo proyecto. Había sido la encargada de montar el nuevo departamento comercial, había puesto en marcha las herramientas de reporting… había dado de sí todo y más. De hecho, nunca pensó que podría llegar tan lejos. Pensaba que no sería capaz, pero sí… había conseguido cumplir el plazo. El 1 de diciembre la nueva división estaba en marcha. Todo el personal formado, todos los sistemas en su sitio. Parecía increíble. Lo había conseguido!

Y el día 5, sólo 5 días después de poner en marcha este proyecto, que representaría un incremento de la facturación del 15%, era la reunión de final de “curso”. La del departamento, pero debido a la importancia de los hechos… esta vez estaría presente el Director General. Estaba nerviosísima porque no sabía ni qué iba a decir cuando mencionaran su proyecto. ¿A quién daría las gracias?…

Empieza la reunión y empiezan las presentaciones. Llega su turno. Hace la presentación de todos sus logros, de su proyecto, todas las fases y acaba la presentación. Se sienta. No hay preguntas… ¿Ni comentarios?

Ah, disculpa – dice el Director General.

¿Sí?… sí… ha sido un año duro – responde Sonia hablando casi desde el “subconsciente”.

Ah no… quería preguntarte, ¿qué tipo de plantilla has utilizado para la presentación?

Eh… ¿cómo?… ah, pues una que tenía que he encontrado en powerpoint.

Ah… es que te ha quedado muy bonita!

Felicidades!

Acerca de Maite Piera

I am a certified Career Coach, writer of Job Hunting for Dummies, providing Consulting tips for Job Hunting.

Publicado el enero 13, 2011 en Quiero mejorar en el trabajo. Añade a favoritos el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Aix aix……. Maite…. qué triste es sentirse identificada……
    Yo he vivido exactamente esa situación, y con el agravante de que en una reunión posterior, con mandamases diversos tuve que oír como delante de todo el mundo me dijeron:
    – “¿Por qué no haces una tabla de esas de colorines tan monas que tu sabes hacer?” …
    Qué vergüenza me dió!!! (ajena, claro).
    Lógicamente, de las horas y horas y horas de resumir los miles de datos con los que trabajo y sintetizarlos en una simple table… ni mú!
    Jejejejeje.

  2. Hace 2 años y medio viví una situación similar. Mi equipo y yo nos dejamos la piel en la presentación de 21 concursos públicos a los que tuvimos que aplicar altas dosis de creatividad e imaginación. Conseguimos acuerdos comerciales con nuevos partners que nos han permitido convertirnos en un operador clave dentro de nuestro sector y obtener un gran reconocimiento a nivel de nuestros concedentes. Para conseguir estos acuerdos tuvimos que llamar a muchas puertas, unas se abrieron y otras no. Ahora las tornas han cambiado y son otros los que llaman a mi puerta.
    Este proceso fue un gran reto, muy motivante, y al mismo tiempo extenuador. Como en todo proyecto, existían unas fechas límites; pero en este caso, al tratarse de una licitación pública eran inamovibles. Las jornadas de trabajo duraban hasta la una de la madrugada, incluidos Sábados y Domingos. Mi cuerpo se despertaba por si solo a las seis de la mañana y no era capaz de dormir más. En aquella época, yo estaba haciendo régimen, pero en las dos últimas semanas perdía los kilos por si solos, comiendo de todo y bebiendo buenas cervezas. Algo bueno tiene el estrés.
    Cuando acabó todo, tarde más de un mes y medio en poder volver a dormir. Pensaba que una vez presentados los concursos volvería a la normalidad al día siguiente y recuperaría el tiempo robado a mi familia y mis hijos. Pero estaba tan cansada que no podía con mi alma.
    Ganamos 17 de los 21 concursos, fue un gran éxito, pero no tuvimos la misma suerte en otras divisiones de la empresa. Así que, a nivel de empresa fue un éxito agridulce, que quedó diluido por el mal sabor de boca del fracaso de la otra división.
    Nunca me he sentido recompensada por el esfuerzo personal realizado ni por el éxito profesional obtenido, pero me siento estupendamente conmigo misma y me he demostrado de lo que soy capaz.
    A estás alturas, el reconocimiento por mi trabajo, no es lo que me empuja a seguir. He aprendido a ser feliz “trabajando con el equipo” y “para el negocio”; aunque seamos sinceros, a nadie le amarga un dulce.

  3. Yo siempre pongo el ejemplo de un “jefe” al que si le entregabas un escrito con algún tipo de comunicación importante siempre acababan por fijarse en si había alguna falta de ortografía por encima del contenido. Triste pero como dicen los gallegos habeilos hailos.

  4. Gracias Maite por tu post. Refleja la calidad humana y profesional de muchos mal llamados Directores Generales (porque dirigir, dirigen más bien poco). Afortunadamente, algunos quedan buenos. Si tu amiga reflexiona sobre la conveniencia de continuar en esa organización y decide empezar a pensar en un futuro diferente … aquí me tiene para ayudarle.

  5. Qué bueno Maite! Esto que parece un chiste es más que real! Parece increíble pero a menudo suceden este tipo de cosas…. Llevas meses quemándote las cejas para sacar un proyecto adelante, un proyecto que te parece relevante para la compañía y de cuyos resultados pueden depender futuros beneficios para la empresa… Y sin embargo no recibes ninguna “palmadita”, ni siquiera a veces ninguna “crítica constructiva” que te ayude a mejorar… Y en medio de esta confusión, de repente, recibes un gran halago y una felicitación por algo que te parece insignificante que te hace pensar que te están “enjabonando” o dicho claro “tomando el pelo”… Parece paradójico ¿no? Una felicitación que puede transformarse en desmotivación,… digo yo que, para eso mejor ahorrárselas!!!!

  6. Maite,
    Has descrito perfectamente la situación que están viviendo algunos de nuestros mejores profesionales. Es realmente triste y decepcionante, que la empresa no ” cuide” a sus mejores empleados, ya no digo economicamente, si no simplemente, teniendo interés por su trabajo y demostrando un poco, solo un poco, que para ellos existes.
    Gracias…
    Júlia

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