Las amistades y el trabajo

Yo tenía una amiga en el trabajo.

Cuando llegué a mi nuevo puesto, todo fenomenal. Me dio la bienvenida. En realidad, yo entraba para un puesto “igual que” el suyo, por lo que, en principio, estábamos en igualdad de condiciones. Además, yo era la novata por lo que, nada que temer… siempre la experiencia sería un plus a su favor.

Y empecé a trabajar… y la cosa se me dio bastante bien. Empecé a “brillar” en varios aspectos, empecé a progresar. Y me felicitaban por haber sido capaz de ponerme al día tan rápidamente, por haberme adaptado tan bien y rápido a la empresa y la organización. Y mi amiga y compañera, me felicitaba también.

Pero pronto llegó el tema… mi jefe se iba. Iban a nombrar a su sucesor (o, en este caso, estaba cantado que sería una sucesora). Y aquí, se acabó la amistad. Mi ex-amiga, empezó a hablar de mí a mis espaldas. Empezó a contar todos mis errores… aprovechó cualquier oportunidad para poner a gente en mi contra. Contó mentiras sobre mí. Además, algunos de mis proyectos, se los hizo suyos… y yo, me di cuenta de todo esto demasiado tarde. Hasta el día en que la nombraron jefa, la ayudé con sus dudas y sus proyectos. Los hacía por la noche, cuando yo ya había terminado los míos.

Y… algo he aprendido. En el trabajo, en general, no hay amigos. Y menos de los de tu nivel que luchan contra ti por el mismo objetivo. En momentos decisivos, el haber sido demasiado bueno puede jugar contra ti.

Sé listo, selecciona tus amistades y, a ser posible, ¡que no sean del trabajo!

Acerca de Maite Piera

I am a certified Career Coach, writer of Job Hunting for Dummies, providing Consulting tips for Job Hunting.

Publicado el enero 18, 2011 en Quiero mejorar como jefe, Quiero mejorar en el trabajo y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 9 comentarios.

  1. Es verdad, las amistades no se pueden ligar con el trabajo, pues resulta muy doloroso para uno escuchar a tu supuesto mejor amigo, prendiéndote en mal con tu jefe y luego hacer que te despidan, es mejor mantener la diplomacia y nada mas

  2. Como me dijo en un momento determinado un superior mío: ” Al trabajo no se vienen a hacer amigos, si nos llevamos bien, mejor!!!” En ese momento pensé, que era un poco cínico, pero ahora, después de ver varias cosas, qué razón tenía.
    Si te puedes llevar bien con los compañeros y superiores, fantástico, pero normalmente prima el dicho “alegrate porque te critiquen”, entonces tienes poder. Triste pero cierto.
    Estoy de acuerdo con el comentario de: verdaderos amigos, son aquellos que mantienes después de dejar el trabajo….

  3. Yo he pasado por la experiencia de tener problemas con la familia, en el trabajo, y de perder amistades por temas de trabajo, pero no por ello voy a decir que son temas totalmente incompatibles (amistades/familia vs trabajar con ellos), sino que hay que ser prudente, pero también hay casos de éxito, pero para ello hay que tener varias ideas claras:
    – la familia/amistad en el trabajo, hay que tratarla como a cualquier otro compañero, jefe, subordinado… allí no puedes estar pensando que es tu padre, hijo, marido, cuñado, o vecino! Claro está, la otra persona debe corresponder en la misma filosofía
    – La forma de tratar a la gente, es pensando que debemos convivir y buscar relaciones win-win, y no estar pensando a ver por dónde “voy a estrujar al otro”!
    – está claro que pueden haber opiniones enfrentadas, pero con diálogo y respeto, deberíamos esforzarnos en ser lo más empáticos posibles!

    • Gracias por tu aportación! Sí, es posible tener amigos en el trabajo (yo tengo varios, en el actual y de mis antiguos trabajos…) pero efectivamente, tienen que estar claros los roles por ambas partes. Un saludo!

  4. Amigos del trabajo son aquellos con los que sigues manteniendo amistad cuando cambias de trabajo. El resto son compañeros de trabajo o simples coincidentes laborales.

    Otra cosa distintas es de todos esos compañeros de trabajo saber de quien te puedes fiar y de quien no, aunque no llegues a ser amigo suyo.

    Y para eso hay una regla de oro: observa las conductas en los momentos duros: asumir responsabilidad, dar la cara, no escabullirse, ir de frente. Ahí veras como es cada cual.
    Hace poco un amigo, 15 años de amistad después de tres años de trabajo juntos, está pasando en la empresa por un proceso de fusión con otra y me contaba amargamente:

    “Si la gente es capaz de hacer lo que está haciendo en esta situación, ¿Que no hará en una guerra”.

    Para meditar……

    • Pues sí Juanma, se ponen los pelos de punta … y es que la naturaleza humana está diseñada para sobrevivir, y mientras no nos sentimos amenazados, no necesitamos competir y podemos “hacer que somos” muy amigos, pero cuando la sombra de la supervivencia amenaza y no todos pueden seguir o promocionar o ser elegidos para la gloria (aunque sea pequeñita), …¡ay amigo, vamos a muerte! Lo grave es que muchos ni siquiera son conscientes de lo que son capaces de llegar a hacer en ese clima de competencia hasta que se encuentran en el …

  5. Puedo decir que he experimentado la envidia incluso entre compañeros de igual nivel que no competíamos por nada y puede ser perjudicial (nunca sabré si me despidieron de un trabajo por malas lenguas).
    También he trabajado en otra empresa donde en mi opinión se sobrevaloraba el ser majo y hacer amiguetes. Creo que puede ser en parte una cuestión de la mentalidad mediterránea.
    Será mi mentalidad germana pero en el trabajo primero me pagan por trabajar. Si luego me apetece tomarme una caña con los compis, bienvenido sea. Pero de tomarnos unas cañas a hacernos amigos para mi aún hay un gran paso.

  6. Ni amigos ni familia en el trabajo.
    Los terminas perdiendo a ellos y en algunas ocasiones hasta el trabajo
    Craso error ser tan inocente y querer ayudar para luego salir escaldado.
    No merece la pena, cada cosa en su sitio

  7. Todo el mundo recuerda con más facilidad lo malo que lo bueno, no sé si esta es otra faceta de la ley de Murphy o no , pero bien pudiera serlo. En el trabajo, en el mundo, entre las amistades, entre las personas de alto nivel y entre los de baja, hay quienes tienen ética y quienes no; los segundos hacen daño, marcan y son recordados, los primeros, que son mayoría, ¡pues no!. No es cueestión de catalogar a todo el universo por el mismo rasero, es cuestión de saber elegir y, ¡ojo!, los malos suelen ser muy hipócritas.

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