Iniciativas sin iniciar

Hoy recuerdo el caso de Carlos. Carlos era un chico inquieto, con ganas de progresar. Trabajaba en una empresa desde hacía 2 años, había llegado aceptando un puesto de administrativo aunque era ingeniero técnico informático. De hecho, le gustaba mucho el sector de la empresa (ingeniería civil), por lo que no le importó aceptar un puesto por debajo de sus expectativas. Tenía muchas ideas… de hecho ¡demasiadas!. Iba pasando el tiempo, y su cabeza no paraba de pensar en nuevas propuestas, nuevos proyectos, cosas que se podrían hacer diferente… pero no tenía el foro adecuado para sus ideas. Nunca le preguntaba nadie nada. De hecho, pasaban los meses y nadie le hacía caso. Una vez, incluso, recibió un incremento salarial que no sabía. Cuando vio su nómina, se fue a preguntarte a su jefe… ¡se había olvidado de decírselo!.

Y después de ser ignorado y sentirse bastante “desaprovechado” empezó a pensar en cambiar de empresa. Sólo lo “empezó” a pensar porque… en cierta manera, estaba muy cómodo con su situación. Le encantaba “su empresa”, la gente que trabajaba allí, se sentía parte de esa gran organización a pesar de las circunstancias.

Y decidió darle una nueva oportunidad a su querida empresa. Pensó en todos esos proyectos que tenía en la cabeza y escogió el mejor. Lo pensó, analizó… trabajó durante semanas en una buena presentación. Y un día, se lo presentó a su jefe. Le dijo que estaba “contento” con su trabajo y con la empresa, pero que le gustaría hacer más. Le presentó un nuevo proyecto que podía llevar él personalmente, que significaría un cambio en la manera de hacer algunas cosas, pero que también aportaría nuevos beneficios. Su jefe le dijo que “muy bien” que le había gustado mucho y que lo presentaría al Director General.

Y… pasó un mes. Y nada. Y pasaron dos meses. Y nada.

Así que Carlos empezó a buscar otro trabajo. Y lo encontró. Y se fue.

El último día, le llamó a su despacho el Director General, y le dijo que le daba pena que se fuera… “eres un gran profesional, no hemos sabido desarrollarte”. Y él le contó que le hubiera encantado seguir, pero que, claro, en vista que no había gustado su proyecto, veía que no había salida.

“¿Proyecto?…. ¿Qué proyecto?” – le preguntó el Director General.

Acerca de Maite Piera

I am a certified Career Coach, writer of Job Hunting for Dummies, providing Consulting tips for Job Hunting.

Publicado el enero 25, 2011 en Quiero mejorar como jefe, Quiero mejorar en el trabajo y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. A mi me pasa que tengo decenas de proyectos, los presento y siempre dicen no, y yo creo que son buenos, que son realistas, que los clientes los piden, son rentables y tenemos infraestructura, como puedo hacer para afrontar este desgaste?

    Muchas gracias

    • ¿Por qué dicen no? ¿Te han dado algún feedback? Estoy de acuerdo… no hay nada más frustrante que te digan que no, sin saber por qué… porque claro, la próxima vez, no te dan la opción de mejorar… yo seguiría intentando!! Suerte!

      • Creo que me dicen que no porque parecemos de dos mundos distintos. Mis experiencias anteriores son distintas. Quizás la equivocada sea yo en esta empresa, pero no me canso de buscar mi lugar en el mundo laboral.
        Gracias por contestarme Maite

  2. Desgraciadamente, en mi opinión es más habitual de lo normal.

    La mayoría de empresas es reacia al cambio y en muchísimas empresas no solo no retienen el talento sino que no lo detectan en la mayoría de casos.

    Gran historia.

  3. Moraleja?

    Muy buen post.

    • Yo apuesto por abrir el debate sobre las “iniciativas” que se pueden aplicar, valga la redundancia, para evitar ese tipo de barreras que impiden a las buenas ideas el dar a luz. Tal vez lo mejor sea hacer todo lo humanamente posible, sin morir en el intento.

  4. Que historia tan triste…😦

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