Ponte las pilas

Hay gente que en el trabajo, “pasa de todo”. He encontrado a varios en el camino…

Seguramente, llevan ya muchos años en la empresa y ya han vivido de todo. Cambios organizativos, cambios de jefes, momentos buenos y momentos malos. Ya saben de todo. Se sienten en la empresa como en “su casa”. Y claro, en este ambiente tan agradable empezamos a confundir trabajo y el placer. En el trabajo, nos pagan para “trabajar”. Es obvio, ¿no? Pues creo que algunos no lo tienen claro. Si no trabajas, no deberías cobrar. Es más: si no trabajas, ¿para qué vienes?

Tengo historias de todo. Un conocido me contó que no sabía cómo tratar a un subordinado. Tenía 50 y pico. Es el típico “pasillero”. Acababan de cambiarlo de responsabilidades y parecía ilusionado con el nuevo reto. Este jefe empezó generando una relación de confianza (sin esto, no vamos a ninguna parte) y, el de 50 y pico se tomó demasiadas libertades. Tenían una reunión a las 9. A menos cinco, le llama y le pregunta si le importa que “se tome un café”…. “Bueno, bueno, adelante” (tampoco quieres parecer un “jefe-ogro” y menos cuando eres nuevo en el puesto). Aparece a las 9.30. Empiezas con la agenda, no se ha preparado nada. No está acostumbrado. Balones fuera. Que “no lo entiendo”, que “esto es nuevo para mí”… ya le has ofrecido ayuda, mil veces. Has invertido mañanas enteras en contarle todo. Le has dado teléfonos de proveedores que le pueden ayudar. Y nunca te había dicho nada. Buffff! Seguimos: “Cómo va el archivo”. Te responde que, “aunque me dijiste que lo hiciera “así” yo lo hago “asá” porque me da la gana”… pero… ¿aquí quién establece las reglas? Y nada, la reunión es un desastre. El jefe está desesperado. Una nueva persona en el equipo que gestionar y…. tampoco le ayuda con nada.

Pienso que hay algunos empleados que también merecen reflexionar. Que aunque tengas 50 y pico, si no trabajas, estás “en peligro profesional”. Que las empresas tenemos más dinero para indemnizaciones de lo que te piensas. Que no habría nada peor que tener 50 y pico y ver que ya no eres bienvenido en “tu casa”.

Ponte las pilas.

Acerca de Maite Piera

I am a certified Career Coach, writer of Job Hunting for Dummies, providing Consulting tips for Job Hunting.

Publicado el marzo 3, 2011 en Quiero mejorar como jefe, Quiero mejorar en el trabajo, Trabajo pero tengo dudas y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. He encontrado bastantes tipejos como el del ejemplo durante mi carrea profesional y, desgraciadamente los siguen habiendo, algunos de hecho siguen allí donde se quedaron cuando los abandoné, y en vista de lo visto, hoy por hoy, mejor que yo y otros que, por inquietos, cambiamos de actividad para salir de un entorno en el que éstos eran mayoría. No es cierto, salvo en casos fragantes, que la empresa se rasque el bolsillo cuando debe, visión cortoplacista, y así, además de por las subpime y …, estamos dónde estamos. De hecho, pensando retroactivamente, ya hace muchos años leí el principio de Peters y una de sus consecuencias, la creación de puestos para “amigos” que ya no engañan a nadie me parece una extensión de lo comentado, ejemplo, el embajador de España en Turquía, no ha salido mal parado después de una mala gestión detras de otra.
    Veámos si, poco a poco, todo esto va cambiando, al menos … se intentará.

    • El principio de Peter no trata de amiguismos, esto más bien es el principio del enchufismo. (No confundir con la recomendación, que ya Maite lo puso claro en otro post).
      El principio de Peter dice que una persona asciende hasta que llega a su nivel de incompetencia. A partir de ese momento ya no asciende porque se supone que si no es capaz de hacer eso será menos capaz de realizar tareas de mayor complejidad y el puesto queda en manos de un incompetente porque tampoco se concibe que vuelva hacia abajo.
      Esa situación tiene malas salidas: arrinconamiento de la persona en algún puesto ficticio, salida de la empresa.
      Aunque últimamente, gracias a coaching se puede ir redirigiendo a esa persona hacia puestos en los que desarrolle su potencial.
      Lo malo es que el principio de Peter tiene un gran aliado: El sentimiento de general de ver a una persona que no promociona (según la escala clásica) como una persona de poca iniciativa y ambición. Aunque las tenga, solo que orientada en otra escala.
      Y ahí también el coaching debe ayudar a las empresas en quitar esa forma de pensar tan errónea.

    • Pues sí, pero hay que tener en cuenta lo que digo… llega un momento que las empresas no están “para tonterías” y en algún momento te puede llegar la mala noticia… aunque tienes razón, que seguramente no es lo habitual y el coste económico es un gran freno para algunas decisiones. Gracias!

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